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Antes de usar decisiones (if) o repeticiones (for), necesitas dominar lo básico: dónde guardas información, qué puedes hacer con ella y cómo compararla. Aquí entran las variables, las constantes y los operadores.
Una variable es un espacio con nombre donde guardas un dato que puede cambiar. Una constante es un valor que debería mantenerse fijo durante el proceso.
Piensa en una libreta: tu saldo de dinero puede cambiar cada día (variable). El número de tu documento no debería cambiar (constante).
Son los que usas para calcular: sumar, restar, multiplicar, dividir. Si hay números de por medio, casi siempre hay operadores aritméticos.
Total a pagar = precio × cantidad. Luego puedes restar un descuento.
Sirven para comparar dos valores. El resultado siempre es verdadero o falso. Estas comparaciones alimentan las decisiones: si algo se cumple, hago una cosa; si no, hago otra.
Se usan para combinar condiciones. Te permiten construir reglas más reales: no basta con una sola comparación.
Para entrar a una cuenta: usuario correcto Y contraseña correcta. Para un descuento: ser estudiante Y comprar más de 3 productos.
Asignar es guardar un valor en una variable. Parece simple, pero aquí se cometen muchos errores: guardar el tipo incorrecto, sobreescribir datos sin querer o mezclar cálculos con valores que no corresponden.
Si guardas 'edad' como texto y luego quieres sumar, el resultado se vuelve raro. Primero aseguras el dato, luego calculas.
Con variables, operadores y asignación ya tienes las piezas para empezar a controlar el flujo: tomar decisiones y repetir procesos. Ese es el siguiente paso.